jueves, 22 de mayo de 2014

Al rayar el alba, de Mara Romero Torres

Editorial: ASOCIACION CULTURAL ARTE FENIX
ISBN: 978-84-616-5439-0
Páginas: 72
Idioma: Castellano
Formato: Rústica

Reseña de Magda Robles León

            Al rayar el alba es el penúltimo poemario de la granadina Mara Romero Torres, una obra en encuadernación artesanal con la que inicia su nueva faceta como editora en A. C. Arte Fénix Ediciones. Autora de prosa y poesía, tiene publicada una novela, Los lagos del cielo, y varios poemarios además del que nos ocupa: Al calor de la ideaPañuelos de la Alhambra,  Cuentos de aceituna. Romances de una guerra, y el más reciente, galardonado con el XVIII Premio Nacional de Poesía Miguel de Cervantes de Armilla, En las olas de tus ojos.  Algunos de sus poemas están recogidos en diferentes y prestigiosas antologías nacionales e internacionales. Dirige y produce su propio programa de radio para difundir obras literarias. Es presidenta de la Asociación Cultural Arte Fénix donde desarrolla la tarea de dar a conocer la cultura de los pueblos del mundo; apoya en su promoción, de forma altruista, a los autores actuales de Arte y Literatura y promueve proyectos humanitario-benéficos en solitario o en colaboración con otras Asociaciones.

            
Mas centrándome en el libro que nos ocupa, quiero destacar un verso que creo encierra en gran medida el propósito de este poemario: “Si mi mundo se mira en tus ojos...”. Esa es la intención de la poeta, acercarse al lector y permitir que este vea a través de su mirada. Y eso es precisamente lo que encontramos en las páginas de Al rayar el alba, una pequeña gran ventana a un universo poético donde el triunfo y la derrota van de la mano, donde el recuento de los daños es el impulso vital para seguir avanzando, porque como la propia autora afirma “El viaje siempre sigue,// aunque el camino deje de ser camino, //aunque en la arena dejemos los sueños, //aunque de amores se muera el olvido.”

            Al rayar el alba es un punto de encuentro y desencuentros.  Encuentro con la noche, escenario que da cobijo, “quiero vivirte de noche”, le dice al amado, y sirve de transición dando paso a un nuevo día y a un nuevo sueño; es este mágico instante en que díay noche todavía son uno y permiten el encuentro con el yo más íntimo, ese que nos mira a los ojos frente al espejo, y reconoce nuestras heridas como propias. Ese que nos conoce, y se enfrenta a nuestros fantasmas sin hacer preguntas. Ese que nos da alas para volar y seguir avanzando hasta llegar “A tres pasos de una piedra sin nombre.// A un milímetro de una piel conjugada”. Es un encuentro con la niña que fue, y la mujer que busca reconocerse en esa chiquilla a pesar del tiempo transcurrido. Es un encuentro con el amante, que a veces se oculta pero que ejerce de guía, a quien la voz poética le dice “Necesito pensar que estás al final del camino para poder seguir andándolo”.

            Pero como también decía, es un punto de desencuentros, en el que se hace frente a todo aquello que lacera el alma. No hay nada que calle la voz de la poeta cuando acusa a este mundo de ególatra,  y nos obliga a ser conscientes de que el tiempo no se detiene. Con los pies en la tierra avisa de que “Cuando terminen los fuegos artificiales// quizá descubras el verdadero color de la noche”, y los lobos que alberga. Planta cara a la traición, al desengaño, desmitifica al amado cuando éste muestra tener los pies de barro con un rotundo “Te bajo del cielo”. Aunque esto no es signo de desaliento. La poeta es consciente de que necesita avanzar, de que tras la tormenta viene la calma, y le queda una labor importante que llevar a cabo: inmortalizar la belleza con sus palabras. Pues como bien dice , “Es necesario volver para que la belleza no muera con nuestros ojos”. Hay que dejar constancia de su hermosura a través del verbo.
           
            Al rayar el alba, en definitiva, recoge en sus páginas ese punto de no retorno necesario para seguir sintiéndonos vivos. La“metamorfosis de mi estirpe” de la que habla la autora es el tránsito de lo caduco y lo que hace daño hacia un nuevo despertar,  dotando de luz a una tiniebla que en ocasiones cobija el sentimiento, un pensamiento que recoge de forma increíble en este verso con el que cierro esta reseña:

“Quiero vivirte de noche.
En la noche gesta la muerte el renacer de un nuevo día.”



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