jueves, 20 de febrero de 2014

El efecto Star Lux, de Juan Ballester.


Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios
Acuerda:
Conceder el PREMIO DE LA CRITICA 2012 a la obra EL EFECTO STARLUX de Juan Ballester (AROLA EDITORS), por su decidida apuesta literaria en la construcción de una historia que aborda los conflictos fundamentales de la vida: El Amor, La Muerte y El Tiempo, tratados en un tono directo y coloquial.

PREMIO MEJOR NOVELA 2012

SINOPSIS

'Diles que se marchen' 
Aunque en los suicidios siempre impresionan más los motivos que el propio hecho de morir, los argumentos de Tino Polo colgaban por su peso en la torre del campanario de Vinaroz y la estampa era digna de su iglesia, la cual más parece una fortaleza medieval que un lugar de culto. Anteayer, Germán Casanova creía controlar la situación hasta que, al llegar a la sala de autopsias, fue al armario-vitrina a por unas tijeras y descubrió que sus manos temblaban, que no era un patólogo capacitado para practicar la cirugía sino un pobre hombre que se negaba a afrontar la pérdida de su mejor amigo; lo había visto tantas veces con el neopreno amarillo aguantando la respiración que no podía creer que el alma le hubiera abandonado. Y cuando Germán le sacó el escarpín derecho con la amarga sensación de que había quedado pendiente una charla entre ellos, averiguó, benditos los oídos, que Tino no lo iba a dejar con la palabra en la boca y que, si escuchaba con los ojos, respondería a sus preguntas en la conversación más íntima, sincera y anhelada que dos personas hayan tenido jamás.




OPINIÓN GANADORA CONCURSO 
VIAJE STAR LUX 
Los libros son como las primeras citas. Algunos dejan buen sabor de boca y ganas de repetir, los hay que concluyen con un adiós definitivo y otros los ventilamos a malas con un desabrido «hasta nunca». Con esta novela me ocurrió como en los idilios que calan hondo: me sedujo por su apariencia y me conquistó lo que fui descubriendo poco a poco. Quizá porque desde las primeras líneas me ganó el personaje de Germán. Es difícil entender lo que siente un hombre que ha perdido a uno de sus padres demasiado pronto si no se ha pasado por ello. Sucede sin más. Un día el destino te mira fijo y te espeta a la cara «te ha tocado y te aguantas». De repente aprendes que eso que llaman suerte es una lotería sin gracia, a una edad en la que aún no te explicas por qué Sus Majestades se empeñan en traer cada seis de enero esas cosas de provecho que nunca pediste en las cartas. Es un hecho que marca el carácter, nos retrae y nos hace escépticos. Todo ello lo he visto en Germán y con él he descubierto que el miedo a la vida mata el amor. Tino, en cambio, me ha demostrado que un mal amor es capaz de matar por dentro. Y una vez muerta el alma, para qué seguir si lo que queda es morralla que sólo sirve para dar sustancia. En cuanto a las mujeres de la novela, las hay fuertes y admirables, pacientes, tozudas, conformadas… Y una dañina consigo y con todos, que me abstengo nombrar; en esencia más torcida que la mirilla de una carabina de feria y que no me ha dado ninguna pena, creo que se nota. He agradecido la narración carente de drama. La historia es compleja y dura. Pero se entreve en cada párrafo el humor propio de estas costas: muy negro, aún más ácido y con ese tufillo a azufre asociado al diablo y que aquí se usa para hacer petardos. Me han fascinado estos dos hombres. Razón e impulso. Germán el reflexivo y Tino el visceral. Mano a mano y mediante una conversación postergada demasiado tiempo nos conducen a través de cuatrocientas veintiuna páginas en las que pesa la traición. Una historia hecha de muchas, plagada de secretos, de recuerdos que duelen y de verdades no dichas. Pero también de reconciliación, de lealtad –magnífico Tito Carreras, inolvidable- y sobre todo de esperanza. De todo ello me quedo con una sola cosa: la amistad no se la lleva la muerte. Quiero creer que en esa página no escrita por el autor, Germán conserva un cavalier d’or en el bolsillo a la espera de que sea el tiempo quien decida la hora. Y cuando los años lo empujen a hacia el mar de las aguas infinitas, los dos se encontrarán de nuevo. Estoy segura de que Tino le guarda sitio acodado en la borda del Star Lux, con la mirada puesta en el horizonte y un brazo sobre los hombros de su hermano. Pero esa vez no habrá pregunta final, porque cuando navegas con viento a favor y en compañía de quien quieres bien, el rumbo y el puerto de atraque ya nada importan. 



JUAN BALLESTER

Nació en Valencia en 1959, estudió Derecho, ganó las oposiciones a registrador de la propiedad y vive afincado en Cataluña desde que en 1986 tomó posesión del Registro mercantil de Tarragona. Sus primeros años los dedicó a publicar numerosos trabajos de Derecho mercantil en revistas especializadas, cuatro libros de contabilidad y también artículos de prensa para las páginas salmón de algunos periódicos. Desde hace diez años publica en las pàginas blancas, produce series de dibujos animados, edita libros infantiles y promueve la construcción de bibliotecas en África. El Efecto Star Lux es su segunda novela, después de Qué haces con tus pies en mi piscina.

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