miércoles, 22 de enero de 2014

Memecracia. Los virales que nos gobiernan, de Delia Rodríguez

  • Tapa blanda: 208 páginas
  • Editor: Gestión 2000 (16 de septiembre de 2013)
  • Colección: Sin colección
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8498752914
  • ISBN-13: 978-8498752915


Delia Rodríguez, Memecracia. Los virales que nos gobiernan. Cómo las ideas contagiosas usan internet para manipular tu mente. Editorial Gestión 2000 (Grupo Planeta), Barcelona 2013, 205 pp.

“Conozco bien cómo elegir una foto de Scarlett Johansson para que pinchéis antes de que os deis cuenta,...”. Así de contundente es Delia Rodriguez en las primeras páginas de este verdadero manual de supervivencia digital. Quién no ha visto el vídeo Kony 2012.¿Recuerdas cómo te llegó? Puede que incluso lo compartieras tú mismo. Kony 2012 fue “la primera gran bomba memética prefabricada para que lo fuera” (pág. 16), una clase magistral de marketing viral con unos resultados de 5 millones de dólares recaudados en 48 horas. Simplemente captó nuestra atención, y nos emocionó tanto como para que hiciéramos lo que se nos pedía.


Y es que según Delia Rodríguez, solo se trata de saber explotar las debilidades e intereses naturales para crear contenidos difíciles de resistir. Eso es un “meme”: una idea contagiosa. Ya que nos están programando para ser manipulados continuamente, la autora nos llama a defender nuestro libre albedrío pues “si no conseguimos controlar nuestra atención viviremos en piloto automático y decidirán por nosotros los genes con los que nacimos y los memes que aprendimos” (pág. 192).

El libro tiene dos partes: en la primera encontramos la definición de “meme”, concepto inventado en 1976 por Richard Dawkins en su libro El gen egoísta.  Esta parte del libro contiene información sobre  qué características tienen los memes, qué papel juegan las 'moléculas emocionales' como la oxitocina y ladopamina en su funcionamiento, qué es “el efecto marco”, qué dice la “Ley de Godwin”, o lo que debe tener un meme para triunfar convirtiendo la emoción en acción, que es el objetivo último de todos ellos.

La segunda parte se centra en la Memecracia propiamente dicha, con un relato de los entresijos de memes destacados y recientes; desde el falso ataque de hackers al servidor de la Universidad de Deusto, pasando por el fotomontaje de la felicitación navideña de la familia real, la popularidad de las mascotas, el vídeo Charlie bit myfinger o la foto de Barack Obama, “el rey de la Memecracia”, abrazado a su esposa tras la reelección.  También los bulos, las estrategias de los guerreros del meme, como Anonymous o Femen, o las de los famosos y medios de comunicación. En este punto la autora, destacada periodista experta en medios digitales, es muy crítica con el papel del periodismo actual, que ya no quiere informar sino subir las cifras de tráfico seduciendo a los algoritmos matemáticos de Google.

Afortunadamente Delia Rodríguez dedica la parte final a proponernos estrategias para combatir los memes negativos que nos llevan a la frustración y a la infelicidad: en particular las “costumbres modernas que fragmentan la atención (como la multitarea, la procrastinación o la costumbre de mirar el móvil constantemente)”. Para ello, la mejor arma es nuestra “fuerzade voluntad”: aquella que nos lleva a apagar el ordenador, o desconectar el móvil e irnos a  hacer cualquier deporte o  a dormir. Aquí, muy recomendable el“Manifiesto para guerreros del meme”, pautas al alcance de todos para impedir que los memécratas se hagan dueños de nuestras emociones (pág. 198).

Y es que la felicidad llega cuando estamos concentrados en algo tanto “que te olvidas de ti mismo y el tiempo se detiene”. Este tipo de felicidad requiere una atención activa, “el entretenimiento pasivo no sirve con ella” (pág. 191).

En resumen, magnífico libro divulgativo sobre la supervivencia de la libertad individual entre tanta información tóxica, y sobre los nuevos obstáculos a la felicidad que la “sobremodernidad” comporta. Escrito con un lenguaje periodístico impecable, ameno y exhaustivo, contiene nada menos que 142 notas a pie de página, 73 referencias bibliográficas e incontables citas de expertos perfectamente traídas a lo largo de toda la exposición.

María MÉNDEZ

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