martes, 20 de mayo de 2014

EL MUNDO LÍQUIDO, DE ANTONIO AGUDELO

Novedad: EL MUNDO LÍQUIDO, DE ANTONIO AGUDELO
Editorial: CELYA.
Cubierta: Miguel Gómez Losada
Mayo 2014.
ISBN: 978-84-15359-88-3

RESEÑA DE IBAI PASCUAL MARTÍN

         “Hoy aquí, debemos descubrir el fuego / debemos descubrir dentro,  / debemos encontrar el fuego,”(fragmento de: El Fuego).
         Con estas líneas me gustaría empezar.  Esta obra trata el ejercicio puro de la renovación, la indagación del pasado para transformarlo en un presente nuevo,en un futuro incandescente, que pueda orgullecer a toda criatura del mundo; las que son o las que dejaron de ser, o, ¿las que son y dejaron de ser al mismo tiempo, en el mismo espacio?
         “Cualquier momento es el momento de morir, de pasar a / no ser”  (Extraño).
           Todo se aparta de Dios, aunque nombrándole se niega a sí mismo; por realzar un espíritu diferente, un alma de elementos filosófico-racionales como el Fuego, el Viento, el Agua, la Arena de los desiertos…
         Todo ello envuelto en un pesimismo existencial, esperanzador para la creciente y degeneradora humanidad, hasta ese punto aprecio como se  inmiscuye el poeta hasta esa preciosa contradicción.  Por ello podría decir que estoy ante una obra reflexiva e inflexiva, rompedora en sus imágenes; sumun entallador de la propia originalidad.
         “Dante era el grito del vivo, que reclama la parte que muere, / la voz sin tumba ” (Dante Alighieri).
         Yo y la Muerte, la Muerte y Yo enzarzados en una explosión de luz como una enfermedad que se supera a sí misma constantemente y restablece el orden de las cosas y de la propia luz.
         Una amargura necesaria para el cambio y una conciencia que la mira de reojo, porque ya no la necesita para seguir adelante, un principio Spinozano en su conjunto.  Una obra sin prejuicio envuelta en el caramelo del conocimiento.
         “La historia de mi corazón escrita / con el amor que alienta el desamor.” (Verónica).
         La muerte y el sueño se confunden, el inicio de la utopía con su final sin un nacimiento sobre el segundo o milésimas suficientes para darles un sentido disjunto.
         “en llama la ceniza. / No tengo otra libertad” (Casa de lasPalabras Blancas II).


       Primero decirte, que me ha sorprendido, logras mantener la raíz de la imagen en la metamorfosis de la imagen, un suceso por el cual se puede encabezar una imagen con un mismo fenómeno y variar el sentido de su anatomía constantemente (el rayo, el relámpago, la piedra, los párpados). El ritmo y la potencia a la hora de recitar se mantienen invariables,excepto en algunos versos, a mi parecer, en los que no encuentro el momento de la pausa, se agota el aliento demasiado pronto perdiendo así el hilo musical.
        Por supuesto he de admirar el desbordante mundo conceptual propio que desarrollas en estos primeros poemas en forma de buceo por ese Mundo Líquido sin escala de salida, como una piscina cuyo borde está demasiado lejos de las manos suspendidas sobre el nivel del agua.  Sin embargo, la piedra que se ilumina o es iluminada es una constante, claro que podría incluso tomar este mismo sonido, esa misma idea abstracta como la representaciónde los remolinos espirales que forma el agua que forma el fuego al calcinar la muerte y dar muerte a la nueva vida propios de una corriente con la que es casi imposible luchar  yendo incluso a favor de esta. 
        Gran fuerza mística, incontenible: “ Es el cántaro vacío, el que rebosa tu límite más alto.”  (El Ruiseñor de Keats).
         Un último apunte o nota que te expondría, antes de finalizar más brevemente que en páginas anteriores, sobre La Central Térmica; que ante todo, no seré yo el necio que etiquete el tipo de poesía que imprima a tu alma, como si se tratase de un producto o una producción más de la humanidad.  Las etiquetas son siempre banalidades y, a mi antojo, en la poesía, no caben.    
Sobre La Central Térmica:

              Aquí, observo la segunda fase,que deriva de la primera, dentro de la renovación: 
(a)Devastación.
(b)Brotes de la nueva substancia.

          “Y la muerte / lava la vida.” (15).
         “Una esperanza/ Hambrienta ordeña el cosmos, / en una huella.” (27).
          El cambio, la transformación se hace efectiva a partir de un pasado de mutilaciones, de sangre, de muerte, de injusticia, de la mayor de las heridas:el desamor.
         Se pasa del olvido a la muerte, de forma inversa a la primera parte de la obra, ese “dejar de ser ”, ese rincón oscuro de la regeneración que es la devastación muta dentro del “ser y no ser” a la vez, la esperanza, el sueño predilecto, la naturaleza expresada en su principal medio poético; el haiku.
         “arden los límites.” (41).
         Los elementos primordiales que se expresan en la que yo he diferenciado como primera parte de la obra o exposición conceptual, aquí confluyen, se diluyen, se entremezclan, se vuelven homogéneos conformando ese elemento último y definitivo de toda vida, existencia y no existencia; la luz.
Se distingue la última fase de la renovación:
         “Vuelve la alondra al canto, / en plena calma..”(49).
         “…; el rostro / Gira en la danza.”(51).
           El hombre y la naturaleza ligados ambos al mundo de las partículas, a la molécula distintiva  (esa razón que intenta agarrarse a algo seguro, soslayar las dudas y darle un giro a la existencia), a la propia muerte y la desligación de sus límites: el abrazo de los horizontes infinitos de la propia naturaleza que nos conforma. 
Dios como una invención, un precepto más de los muchos que fluyen a partir de los manantiales de la razón humana, a veces tan imperativa.
Como rasgos estéticos, no hay pega salvo la repetición de alguna idea aunque ya te expuse anteriormente que podría simbolizar incluso una propiedad de la corriente líquida; el plano conceptual e ideal del poemario devora cualquier defecto frenético y escaso de la forma.
         A modo de reseña, y de forma general estas son las impresiones que me han sugerido, y que he sentido dentro de mí; es mi interpretación como lector. Aún así he procurado ser objetivo, sabiendo que esimposible, pero sí puedo ser analítico hasta cierto punto.  Por último otorgarte el laurel último sobre las sienes; es una obra contundente, cruda y dulce, ruda y suave a un mismo tiempo. 
         La evolución debe continuar, dicha y laureles para la obra bajo el brazo del poeta.

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