miércoles, 16 de octubre de 2013

MI CORAZÓN SOBRE LA NIEVE, de Maxim Madueño

MI CORAZÓN SOBRE LA NIEVE, de Maxim Madueño

16 de octubre de 2013 a la(s) 8:39
Formato: EPUB - SIN DRM
  • Editorial: AUTOR-EDITOR
  • Lengua: ESPAÑO
Sinopsis

En un tiempo y lugar perdidos… En el gran continente de Hyperhenion. El príncipe Eiren de Althir siempre ha deseado casarse por amor, en cambio, las circunstancias por las que atraviesa su país no le dejan más opción que aceptar un matrimonio de Estado con el poderoso monarca de otro reino. Karos, llamado el Furios o, rey de Skhon y futuro esposo de Eiren, es un hombre con fama de duro y violento, pero también justo y valiente. Un gran guerrero que haría cualquier cosa para proteger a su pueblo, los anani. Incluso casarse con un príncipe de otro país, uno al que considera caprichoso y mimado. Los anani son un pueblo muy antiguo. Han conservado unas costumbres y lengua propias que les hace ser considerados por los demás pueblos de Hyperhenion como invasores extranjeros; por contra, ellos dicen de sí mismos que son los primeros nacidos tras la creación del mundo por los Dioses. La boda se lleva a cabo, pero el matrimonio no resultará fácil para ninguno de los dos. Celos, desconfianza, orgullo herido, infidelidades y los manejos de otra persona junto a una guerra aún no declarada, harán que Eiren y Karos deban luchar por encontrar su propio camino hasta llegar a reconocer que, lo que comenzó como un matrimonio de Estado impuesto contra sus voluntades, se ha transformado en un verdadero amor.


Màxim Madueño
Biografía:


Màxim Madueño, creció en un barrio popular de la ciudad de Fuengirola en la provincia de española de Málaga, una tierra llena de sol y buen humor. Desde pequeño supo que él no era como los demás niños, y se negó obstinadamente a vivir la vida que todo hacía prever que tendría.Es una persona alegre, con un sentido del humor irónico y chispeante. De carácter fuerte, le encanta tener razón o en su defecto, agotar discutiendo a su oponente para poder conseguirla.Ha sido siempre un ávido lector. El primer libro que recuerda haber leído fue Ben-Hur de Lewis Wallace, a los once años.Desde entonces, su afición por la lectura lo llevó pronto a descubrir el género de la fantasía épica, y a enamorarse completamente del mismo. Uno de sus libros favoritos de todos los tiempos es: El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien, tan de moda últimamente gracias a las películas de Peter Jackson.
Aunque siempre ha sentido la necesidad de plasmar negro sobre blanco, los mundos imaginarios con los que se distraía desde pequeño, con la publicación de “Mi corazón sobre la nieve” dentro de la saga Las crónicas de Hyperhenion por primera vez ha decidido darlos a conocer al público. Casado con el amor de su vida (aunque él se niega sistemáticamente a reconocerlo) actualmente vive en un pequeño pueblecito catalán de menos de 800 habitantes, donde dice sentirse como si hubiera encontrado su nirvana particular.


Fragmento de la obra.

[...] —Tengo la impresión, mihensê meûn, que aún no te ha quedado claro quién manda en este matrimonio —le dijo cuando estuvo a dos dedos de su joven consorte, invadiendo su espacio personal sin ningún pudor.—Y yo, mi rey y señor, la tengo de que en lugar de un esposo, piensas que posees un esclavo —le soltó Erien a la recíproca—. Quizás tú debas enterarte de que yo no soy ni un humilde sanador ni el hijo de un camarlengo.Apenas salió el reproche de sus labios se lamentó de haber hablado de más. Al rey Karos se le demudó la expresión del semblante. Las implicaciones de las palabras de Eiren lo hirieron en lo más hondo de su ser. ¿Cómo se atrevía a acusarlo de tal forma? Sí, él había jugado a provocar los celos de su consorte en cuanto a Eurol, pero no le había tocado ni un hilo de sus ropas. En cuanto a la implicación de Liteno, no era menos injusta, pues desde el mismo momento en que se encontró con Eiren en el atacado Castillo del Vado, no volvió a pensar en el joven hijo de su camarlengo. Su esposo, su consorte real, por el que se había tragado su orgullo cuando supo de su tonteo con Tagus, ¿le echaba en cara ahora a él, tal cosa? Una ira fría, heladora, le atenazó las entrañas.Eiren no vio la mano que salió disparada hasta que la fortísima bofetada lo lanzó despedido hacia la izquierda. Cayó cuan largo era al suelo. Su cabeza zumbó durante unos momentos, como si de un tambor golpeado repetidamente se tratara, y un hilillo de sangre se deslizaba por la comisura de su labio.Fue el vivo color rojo de la sangre lo que calmó de golpe a Karos.—¡Oh Dioses de mis padres, fulminadme! —exclamó con fuerte voz y se precipitó al lado del joven caído agarrándolo por los hombros y atrayéndolo a un apretado abrazo—. Perdóname, mi amor, por favor, perdóname te lo ruego. Lo lamento tanto, perdón, perdón, te lo suplico, perdóname. Te quiero, te quiero tantísimo, eläoir —no paraba de repetir entre lágrimas una y otra vez.Eiren estaba conmocionado, no por la bofetada, ni por la sangre, sino por escuchar lo que le decía entre desgarradores sollozos ese hombre grande, fuerte y viril, a quien se dio cuenta en ese preciso instante, de que lo amaba con todo su ser. Más de lo que ya pensaba que lo hacía. El verle tan devastado, fue como un revulsivo para su corazón. Las palabras tan esperadas, seguían resonando en su cabeza, “mi amor”, “eläoir”. Se olvidó del dolor, de su enfado, se olvidó incluso del sabor de su sangre en la boca. No podía pensar en nada que no fuera en Karos, ahí, abrazándole y repitiendo su mantra de amor y perdón.


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