martes, 11 de junio de 2013

La bella y la bestia, de Alberto Vázquez Figueroa

Una novela puramente histórica. Una novela para todo aquél amante del efecto y transcurso de la Segunda Guerra Mundial. En definitiva, una novela que enseña desde dentro el sentimiento nazi, que muestra hasta dónde es capaz de llegar el género humano por perseguir un ideal. Alberto Vázquez-Figueroa nos presenta a un editor con recorrido pero en un momento de transición, un momento de decadencia en su interior, un momento de dudas frente a su trabajo,frente a sus virtudes como especialista en la materia. Éste, Mauro Balaguer, se encontrará por sorpresa con Violeta Flores, quien le entregará un pequeño papel misterioso, una pequeña tarjeta en la que estará escrito doblemente subrayado “La Bella Bestia”. 

Desde el momento en que ve ese nombre Mauro empezará a dudar sobre la veracidad de aquella mujer, aún asegurándole que ella fue esclava dela malvada Irma Grese, la conocida también como “El perro de Belsen” o “elángel de la muerte”. No cree posible que alguien haya conseguido sobrevivir ala mujer más sádica y perversa que haya supervisado un campo de concentración.Pero aún así acaba llamándola. Y empieza una historia brillante. 

Una historia en la cual Violeta nos contará paso a paso, día a día, cómo tuvo que despegarse obligatoriamente de su familia, cómo fue la esclava sexual de Irma, cómo vivió los días al lado de ese monstruo con cara angelical, cómo consiguió escaparse de esos brazos que a tantas mujeres habían matado azotando directamente a los pechos mediante su estimada fusta, en definitiva, cómo alcanzó salir de esa época de barbarie y atrocidad que fue la que envolvió la Segunda Guerra Mundial.


Un libro en cual se puede observar cómo mediante la expresión de un sentimiento por parte de una sola persona, tanta gente puede dejar de lado su honradez y humildad y perseguir a todo el que no sea de su raza. Un libro que enseña el papel que juega la mente en nuestras vidas. Un libro que muestra cómo en los momentos en que la población está más repleta de dudas y desconfianza es cuando, una solución, aún siendo tan sádica y bestial, si es firme y va directa al pueblo puede llegar a convertir el mundo en un cementerio. Un libro que muestra lo que ha llegado a pasar y lo que no debería llegar a ocurrir nunca más.

“Sin discípulos no hay maestro, del mismo modo que sin maestro no hay discípulos, pero la esencia del problema estriba en que demasiado a menudo los seguidores de quienes han predicado el bien acaban transformándolo en mal, mientras que los seguidores de quienes predican el mal no solo no lo corrigen, sino que lo aumentan”.

Víctor G. (@chitor5)

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada