martes, 16 de abril de 2013

El pozo y el péndulo, de Edgar Allan Poe

El Pozo y el Péndulo

Autor: Edgar Allan Poe

Reseña escrita por Fernando Pineda

El Pozo y el Péndulo es quizás el cuento de mayor vibración y suspenso dentro de la realización creativa de Poe. El narrador, mártir de la inquisición española nos sitúa en aquel ominoso tiempo de la cristiandad medieval y renacentista en que la Iglesia Católica de Roma escarmentaba a los sacrílegos. Arrojado en una oscura mazmorra, en estado de absoluta sumisión y "sometido por aquella larga tribulación, a un paso de convertirse en desconsolada agonía el protagonista describe con escrupulosidad un acelerado juego de tormentos psicológicos- morales.

Cada nuevo escenario dentro de aquel contexto recargado y hermético esboza una bravata a la inteligencia del prisionero que debe apelar al razonamiento justificado más sutil para sortear la muerte. "El pozo y el péndulo" detalla las experiencias de un hombre desafiando a la muerte que parsimoniosa y fatalmente lo amenazaba". La obra de Poe es un aterrador relato nos muestra a un reo de la Inquisición.

Un pozo disimulado, un péndulo mortífero, letal... El aspecto más determinante de la obra es el dolor psicológico (que resulta ser más fuerte que el físico) que experimenta el protagonista. Él intuye que la muerte está demasiado próximo, en cuestión de minutos su vida acabará de una forma pavorosa siniestra y dolorosa. Y mis nervios temblaban" Otro punto significativo es el detalle que pone Poe para narrarnos lo sucedido en esas aciagas horas.

Las víctimas de su tiranía no tenían otra alternativa que la muerte, con sus crueles agonías físicas o con sus abominables torturas morales. El personaje soporta una gran fragilidad emocional, sabe que está ante la antesala de su propia muerte y que todo está perdido. ¡Libre! Había escapado de la muerte bajo una determinada agonía, sólo para ser entregado a algo peor que la muerte misma, y bajo otra nueva forma. Veía los labios de los jueces vestidos de negro: eran blancos, más blancos que la hoja de papel sobre la que estoy escribiendo estas palabras; y delgados hasta lo grotesco, adelgazados por la intensidad de su dura expresión, de su resolución inexorable, del riguroso desprecio al dolor humano.

Los vi. retorcerse en una frase mortal" “El pozo y el Péndulo es uno de los relatos más conocidos de Poe. Reverenciado como una de las obras maestras del terror psicológico, en este aterrador relato Poe alcanza una inigualable dosis de suspenso. Su delicada forma de narrar la obra, armonizada con el detalle de los hechos y lo espantoso de la situación, logran recrear un clima de suspenso y turbación que a poco de adentrarse el lector en su lectura adquiere todo su esplendor. El protagonista, debilitado y asustado, sólo sabe que morirá de una forma horripilante. Sólo que es sentenciado a muerte y que seguidamente es encerrado en un oscuro lugar, sin dimensiones conocidas, sin tiempo de ejecución: lo más próximo a la idea de vacío que cualquiera pueda imaginar Así las cosas, no tarda nada Poe en forzar a su aterrorizado personaje a deambular por la celda y elucubre, a partir del tacto y del cálculo, las probables dimensiones y forma del lugar de reclusión. Cualquier lector de Twain, Swift oDefoe se maneja en yardas con soltura y naturalidad casi innatas.

Para Edgar Allan Poe el cuento tenía una ventaja sobre la novela, cual es que la brevedad del relato consiente una lectura incesante, sin interrupciones, y esto viabiliza que el lector quede en manos del escritor todo el tiempo.Poe intentaba alcanzar la llamada “totalidad de interés”, que reside en alcanzar la mayor pasión en el que lee, provocando un único estremecimiento. Por eso, considera el autor que existe una determinada longitud de la narración que resulta idónea para este objetivo , para este “secuestro emocional del lector”.Un inicio centelleante, un puñetazo sobre la mesa (como un monosílabo en inglés, y un remedo, un crashhh,boooom, zaaaas).

Y, a partir de allí, un sólido andamiaje justo para evitar que decaiga la atención del lector, horror, horror, horror… Y llevado a su máxima expresión, deduciendo con precisión de relojero suizo hasta dónde puede y debe llegar el efectismo. Ni un instante antes, ni un instante después. El protagonista de El pozo y el péndulo, siguiendo estas pautas literarias, queda capturado en una calabozo húmedo, casi negro, sumido en el abandono y a la espera de una muerte lenta, pero segura…irremediable.

Arrojarse al pozo o esperar a que el péndulo descienda lo suficiente como para clavársele en el pecho? ¿Pit o péndulum? ¿Morir de forma rápida, de un golpe, de un grito, morir en inglés, o morir bajo el filo de la cuchilla, atravesado, guillotinado, con una cuchilla tan afinada como nadie puede imaginarse?, el terror, la falta de expectativa positiva, la angustia, el desasosiego, el vacío, se convierten en protagonista y a la vez dueños del relato, dejando al lector sin posibilidad de elección: sólo hay un camino posible y es seguir leyendo, sin interrupciones, que ocurra lo que ocurra , aunque esto sea la muerte, pero que ocurra ya, que finalice ya esta tortura, estas mordeduras de las ratas, esta amenaza de caer en el pozo, este péndulo que desciende como una imprecación divina.¿Cuánto tiempo dura El pozo y el péndulo? Exactamente el necesario: la extensión máxima que Poe se permite mientras prolonga y mantiene la emoción del lector, consiguiendo esa “totalidad de interés” que, efectivamente, tan sólo tiene el particular estilo de su narración.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada