martes, 27 de septiembre de 2011

Gargantúa y Pantagruel, de Francois Rabelais

Titulo: Gargantúa y Pantagruel
Autor: Francois Rabelais
Reseña escrita por Fernando Pineda

En el otoño de 1532 se imprime en la ciudad de Lyon, bajo el seudónimo de Maistre Alcofibras Nasier, el Pantagruel. El éxito obtenido impulsa a Rabelais a publicar su almanaque titulado Pantagrueline Prognostication (principios de 1533).De 1534 data el Gargantúa. En 1552 se imprime el Quart Livre.

Genio multiforme, dos características que lo definen son: la pasión del humanismo (conocimiento profundo de autores griegos y latinos, una extraordinaria curiosidad de ámbito universal) y el amor de la Naturaleza (que incluye en su contexto la rehabilitación del cuerpo, de la vida física, y la intuición de que la naturaleza humana es intrínsecamente buena). En su obra prevalece la Naturaleza, engendradora de la Belleza y la Armonía. Al igual que la alegoría y el simbolismo también están presentes(personajes simbólicos: Grandgousier, Gargantúa, Pantagruel, Panurgo) -esta circunstancia lo convierte en un precursor del genio de Voltaire-.Su sentido agudo y amplio de la comicidad, que recorre todas las escalas del género, desde la farsa de corte medieval hasta la parodia la comedia de caracteres o "figuras", es importante.

Sorprende también una inusitada riqueza de léxico, una lengua fecunda que se inspira en las jergas más especializadas, en los dialectos regionales, y que no duda en enriquecerse con términos de propia y genuina creación, o bien recurre a deformaciones de vocablos ya existentes. Le son familiares los procedimientos estilísticos de la enumeración (próxima a la enumeración caótica contemporánea) y de la acumulación, y su estilo se amolda a las más variadas fórmulas, ya se inspiren en el rico fondo tradicional, ya se fragüen a impulsos de la inspiración más personal y espontánea que se entronca con lo más popular, con el contacto directo con el habla del bajo pueblo. El Libro primero del Gargantúa y Pantagruel fue impreso en Lyon, en 1532 cuando el autor tenía treinta y ocho años. Rabelais refiere las hazañas de Pantagruel, gigante al igual que su progenitor Gargantúa y dotado lo mismo que éste de una fuerza y un apetito formidables.

Obra bufonesca, se inscriben en ella múltiples pormenores de la vida real de la época y mil efectos cómicos, muchos de ellos procedentes de su experiencia de la vida estudiantil. Fue el éxito de una obra anónima, destinada al público popular y titulada Grandes et enestimables cronicques du grant et enorme geant Gargantua, la que proporcionó a Rabelais la idea de componer un texto original. Para escribir sus primeros textos, Rabelais se inspira directamente en el folclore y la tradición oral popular. En 1532 habían aparecido en Lyon Les Grandes et inévitables chroniques de l''''énorme géant Gargantua, una colección anónima de cuentos populares a la vez épicos y cómicos. Esta colección conoció un enorme éxito. Rabelais se propuso escribir un texto que retomase la trama narrativa de las Crónicas. Volvió a contar la historia de Pantagruel, hijo del Gargantúa de las crónicas.

El Pantagruel está, pues, muy marcado por las fuentes populares. Ante el éxito extraordinario de su Pantagruel, Rabelais quiso reescribir a su manera la historia de Gargantúa descartando las fuentes populares tradicionales iniciales y reeditó un Gargantúa literariamente más acabado y netamente más henchido de humanismo que la primera obra. Rabelais cuenta los hechos y gestas de dos gigantes, Pantagruel y Gargantúa, desde su nacimiento hasta su madurez. No se trata de crueles ogros, sino de gigantes bondadosos y glotones. El gigantismo de sus personajes permite a Rabelais describir escenas de festines burlescos. La infinita glotonería de los gigantes abre puerta a numerosos episodios cómicos. Así, por ejemplo, el primer grito de Gargantúa al nacer es: "¡A beber, a beber!". El recurso a los gigantes permite también trastocar la percepción normal de la realidad; bajo esta óptica, la obra de Rabelais se inscribe en el estilo grotesco, que pertenece a la cultura popular y carnavalesca. Rabelais es sin duda un crítico de la naturaleza humana, a través de la ponderación de sus características.

Ojos modernos no dudarían en afirmar que mucho de su lenguaje es escatológico, lleno de inmundicias, y referencias rotundas a los órganos sexuales, sazonadas siempre con un asombroso sentido del humor, lo que lo asocian en cierta forma al Quijote de Cervantes (recordar la escena en la que Sancho vomita sobre don Quijote y éste a su vez vomita sobre Sancho) y a la picaresca española. Por otra parte, algunas de sus enunciaciones y escenas parecieran replicadas en el siglo XX por el realismo mágico, como aquella en la que Gargantúa nace a los once meses de gestación por la oreja de su madre (algo insostenible en el mundo real, pero permitido en la narración).

1 comentario:

  1. No sabes cuanto me gusta llegar aquí y ver que alguien más recuerda los clásicos. Es todo un respiro y, para qué negarlo, una forma de recordármelos a mí misma.
    Gracias.
    Un saludo

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