domingo, 1 de mayo de 2011

Entremeses de Miguel de Cervantes.

ENTREMESES Miguel de Cervantes.

Editorial: EDAF, S.A
Prólogo y edición de: Javier Huerta Calvo
I.S.B.N.: 84-414-0227-2
Depósito legal: M-21.860-1997
Biblioteca EDAF

Reseña de Manuel Cara Tinto

Comentario/Descripción

¿Por qué todo el mundo solo recuerda el Quijote?, fácil, desconocen por ejemplo más libros, entremeses y novelas ejemplares, (entre muchas otras) pues empezando por los entremeses se puede saber que Cervantes es un gran desconocido gracias al Quijote, gran obra, grande si se comprende, pues aunque muchas personas tienen nunca han leído y menos podido comprender su valor.

Quizá leída a trozos, a ratos, sin interés y medio perdidos en una llanura castellana que ni de su nombre tienen constancia, pues para leer el Quijote, antes hay que conocer a Cervantes, con su contexto histórico también siempre importante, pues lo escrito muchas veces refleja lo que pasa, con las vivencias, los pensamientos, las obras, la sociedad, la siempre importante crítica.

En los tiempos del Cervantes el teatro era como internet hoy, (una distracción) un sitio restringido para muchos y con todas las comodidades para otros, eso sí, más tarde o mas temprano terminaba por llegar algún tipo de obra parecida al hogar, entonces muchos quizá, pudieran disfrutar del " teatro para todos" en el lugar.

Recordemos que Cervantes era autor, no copiaba obras del extranjero, quede como importante este dato, pues lo escrito por Cervantes de su mente salió y al leer su obra, amplias similitudes con cuentos y leyendas varias tendrán lugar y se verá su afinidad, salidas todas ellas con posterioridad, cuando el primero fue Cervantes y con la fecha de escritura no hace falta hablar o escribir nada más.

Aunque reservados para los descansos en los teatros fueron creados los entremeses, se podían representar por cuenta cuentos o personas del lugar, pues los entremeses son un teatro de "burla", una pieza corta, cómica y echa para provocar la risa fácil en el público, una farsa, teniendo en cuenta que, insultar, mantear, agredir a personas e incluso la exaltación sexual, y alguna que otra cosa más podría ser una burla, heredadas de los carnavales, pero también heredada de todo lo dramático que esto conlleva.

De burla, lo burlesco, la sátira, picaresca, en resumen, cuando Calderón, Cervantes, Quiñones de Benavente (entre otros) convertían en un magnífico instrumento de crítica social los "entremeses", pues ponen de manifiesto la injusticia social, las creencias o costumbres ridículas, malas actitudes ideológicas o sociales, o la hipocresía moral que parece reina en todas las épocas, como no la también eterna estupidez de la masa, llamado "el vulgo", fuera cual fuese su cuna.

Los 8 entremeses del libro

El juez de los divorcios.
El rufián viudo llamado Trampagos.
La elección de los alcaldes de Daganzo.
La guarda cuidadosa.
El vizcaíno fingido.
El retablo de las maravillas.
La cueva de Salamanca.
El viejo celoso.

Comentario

Imagina que tu vida transcurre entre papeles después de haber sido pájaro, zorro tal vez, imagina que tu imaginación no hace más que darte razones para escribir al no poder surcar los espacios, imagina que cuando esto pasa nunca será conocido como el ahora, si no como el después, pues solo después en ocasiones, se termina entendiendo quizá lo que fue.

Y así fue como Cervantes encontró su pasión, escribiendo en un papel vivencias y emoción, que recorrieron mares y cautiverios, amores y desilusión, cerco de pasiones humanas entrelazadas por la mente de un bravo caballero, que cuyo nombre ahora, no ha de aparecer.

Disputas varias dieron rienda suelta a la imaginación popular, que si digo Lope o que si Abellaneda dijo no dijeron nada al final, pues dispuestas las plumas el encuentro literario no tardó en llegar, los tiempos son como son y queda lo que queda, pues el poder sustenta la razón y muchas veces así en la historia parece refleja, pues poder es memoria y razón. ¿Lo serán?, o así quedó.

El teatro era gran fuente de inspiración, tradición oral, para aprendizaje o fuera recreado el público con mofa, que en muchos casos desconocía la palabra, pero admitía la razón, dada entre actos cual admitida vocación, pues el ser pueblo muchas veces, es solamente para poder tener o sentir pasión.

Y los modos de hacer las cosas tuvieron su valía en su tiempo, pero siempre aparecía en cualquier lugar alguna persona con el carácter y personalidad, suficientes como para ser ellos mismos, y así quedaba demostrado en donde estuvieran, fueran Rocinantes o fueran Sanchos, fueran entremeses o fueran ejemplares las novelas ahí quedaron, y con ellas su mezcla, su separación, su técnica, su fusión, su creativo modo de expresión en papel y para siempre.

Siempre hay que empezar por el principio, o eso dicen, pero en algunas ocasiones también dicen que hay que empezar por el final, quizá para tener en cuenta el recorrido, visto desde su propio fin, ¿pero qué fin tendrá algo que se renueva con la imaginación de los que vengan después?, quizá el fin que tenemos todos, lo veamos, lo sintamos o seamos incapaces de ver o entender.

¿Pero quién podría decir que no ha oído hablar de Miguel de Cervantes?, muchas de las personas a quienes se les pregunte dirán, sí, ya, el Quijote....

Pues haber empezado por los entremeses mancebo...
Diría Cervantes sonriendo.


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