martes, 8 de febrero de 2011

Como el río que fluye, de Paulo Coelho

Autor: Paulo Coelho

Editorial: Planeta/Booket
Relatos
Traducción: Carlos Manzano de Frutos
Diseño de cubierta: Laura Comellas
Ilustración de la cubierta: Frank Krahmer
Depósito legal: B. 42.934-2009
ISBN: 978-84-08-08460-0
Páginas: 330
Importe: 7,95 euros

Reseña de Javier Úbeda Ibáñez


SINOPSIS:


Como el río que fluye es un conjunto heterogéneo de historias, bien escogidas por el propio autor (la mayoría son artículos periodísticos que ya fueron publicados en su día en periódicos, y que ahora han sido aquí recogidos a petición de sus lectores), estos relatos abordan diferentes temas como puede ser la naturaleza humana, el devenir del tiempo, el sentido de la vida, el destino, la creación literaria… y están totalmente impregnados de la filosofía de su autor. Todos comparten, además, una clara finalidad: aportarnos enseñanzas sabias, orientaciones valiosas para hacernos meditar a cerca de cuál es la manera mejor de vivir nuestras vidas, se podría definir a este libro como un Manual para la Vida o un Manual para ser Felices y alcanzar nuestra propia Leyenda Personal, como dice el autor, o lo que es lo mismo ver cumplidos nuestros sueños.



Paulo Coelho (Río de Janeiro, 1947) se inició en el mundo de las letras como autor teatral después de haber trabajado como letrista para figuras importantes de la canción popular brasileña (de hecho, hasta 1976 compuso más de sesenta canciones junto a Raúl Seixas y ambos son responsables de haber cambiado para siempre el panorama del rock brasileño). Más tarde se dedicará al periodismo y a escribir guiones para la televisión. Y será solo a partir de 1977 (fecha en la que se traslada a Londres y compra una máquina de escribir) cuando comience a dedicarse a la literatura, pese a que siempre había soñado con ser escritor. En 1987, tan solo un año después de haber recorrido el Camino de Santiago y de haberse reconciliado con el catolicismo (sus estudios en una escuela de Jesuitas no le habían dejado muy buenos recuerdos y le habían alejado un tiempo de una Fe a la que más tarde regresaría incluso con más fervor, y es que no debemos olvidar que Coelho es un hombre profundamente religioso y que todos sus libros gozan de una gran espiritualidad) escribirá el que será su primer libro, en 1987, El Peregrino de Compostela (Diario de un mago), obra en la que consigue vertir todas sus experiencias de su peregrinación a Santiago. Después vendrá su más afamada obra, El Alquimista (1988), un gran libro, repleto de símbolos, que trata el tema de la magia y los sueños, y para cuya realización fueron fundamentales sus estudios de alquimia, con esta obra que acabará siendo todo un fenómeno de ventas se iniciará lo que será una ya una carrera imparable y coronada de éxitos que le ha consagrado como uno de los escritores más leídos y más populares de nuestro tiempo. De hecho, sus libros han sido publicados en más de ciento cincuenta países y han sido traducidos a más de sesenta y siete lenguas, alcanzando la nada desdeñable cifra de más de setenta y cinco millones de copias vendidas.

Otros conocidos títulos de este autor son Brida (1990) que hace hincapié en la idea de que hay que descubrir el don que cada uno de nosotros llevamos dentro. Y también A orillas del río Piedra me senté y lloré (1994), que aborda su lado más femenino o La quinta montaña (1996). Todos ellos son libros que estimulan nuestra imaginación y nuestra capacidad de soñar y de buscar un sentido a nuestras vidas. Luego vendrá una de sus obras más notables y significativas Manual del Guerrero de la luz (1997), una colección de pensamientos filosóficos que nos ayudan a descubrir al guerrero de la luz que albergamos en nuestro interior, a esta obra la podemos considerar una digna precursora de Como el río que fluye a la que seguirán aún otros significativos como Verónica decide morir (1998); El Demonio y la señorita Prim (2000); Once minutos (2003); El Zahir (2005) y La Bruja de Portobello (2007), entre otras.

De hecho, su reconocida obra ha cosechado reconocimientos internacionales y destacados premios: en 1996 el ministro de Cultura francés lo nombra Caballero de las Artes y las Letras, y también ostenta el cargo de consejero especial de la UNESCO para el programa “Convergencias espirituales y diálogos interculturales”. Y en 1999 recibe el Premio Cristal Award que otorga el Foro Económico Mundial, también posee en su haber la prestigiosa distinción Chevalier de l’Ordre National de la Legion d’Honneur que concede el gobierno francés y la Medalla de Oro de Galicia. Por otra parte, su obra literaria es lectura recomendada en varias universidades y desde julio de 2002 es miembro de la Real Academia Brasileña de las Letras. Todo un currículum, sin duda.


Comentario 
Adentrándonos ahora en este libro que vio la luz en 2008, lo primero que podemos decir es que el título “Como el río que fluye” nos sumerge en lo que será el mensaje central o el hilo conductor entre todos los relatos. Tal y como decía el filósofo griego Heráclito “Nadie se baña dos veces en el mismo río” porque sus aguas están en continuo movimiento y son cada vez distintas. Por ello, una de nuestras principales misiones en la vida es avanzar, cambiar, transformarnos, crecer, trascender, en pocas palabras, fluir como el río. Y al igual que el río vamos incorporando nuevas aguas y nuevos conocimientos y experiencias, y debemos procurar hacer la travesía siempre con optimismo, sin miedo, disfrutando de los diferentes paisajes que se nos presentan en el camino, ya que de nada sirve temer lo que no se conoce aún o lo que no se va a poder evitar. Toda una filosofía que Pablo Coelho nos hace llegar con gran facilidad a través de los símbolos e imágenes sencillas que crea y que están llenas de significado.

En cuanto a su estructura, esta obra consta de un bellísimo poema introductorio de Manoel Bandeira, un prefacio, doscientos veinticinco relatos y una serie de plegarias que están al final del libro. Cada relato suele empezar con un hecho cotidiano como “En el día de mi cumpleaños, el Universo me dio un presente que quisiera compartir con mis lectores…” (pág. 63); “Leo en un portal de noticias de Internet…” (pág. 69); “Voy andando distraído por un centro comercial…” (pág. 89); “En el año 2003, estaba paseando en plena noche por el centro de Estocolmo cuando” (pág. 95); “En cierta ocasión, en el invierno de 1981” (pág. 105), y con estas frases nos situamos en el marco espacial o temporal y también asistimos a la excusa perfecta para comenzar cada una de estas historias, ya que fue allí o fue entonces cuando el autor supo, leyó, escuchó… la siguiente historia o noticia o leyenda… que va a contarnos a continuación.

Su prosa tiene el poder de imbuirnos de lleno en un universo poético donde todo es posible. Mediante un ritmo sosegado, pausado, que nos contagia enseguida placidez y yo diría que hasta nos envuelve con una suave y profunda música religiosa consigue transportarnos a un momento sacro, propicio para la reflexión; escuchando su voz nos sumergiremos en las profundas aguas de nuestro pensamiento, y luego una vez allí, una vez que hemos alcanzado ese estado de contemplación, de dicha, de recogimiento y ahondamiento necesarios, el autor dará por concluido su trabajo, y nos dejará a solas con nosotros mismos porque es a cada uno de nosotros a quien nos corresponde elegir y hacernos dueños de nuestro propio destino.

Su estilo coloquial enlaza con la mejor tradición oral cuando se relataban historias junto al fuego. Y es que parece que Coelho nos esté hablando o más bien susurrando al oído, contándonos sus más íntimos secretos, sus mejores recetas para ser felices, aquellos conocimientos que por ser, precisamente, tan útiles le han ayudado a él mismo en su camino y que ahora quiere regalarnos a nosotros. Son lo que considera sus bienes más preciados: consejos, enseñanzas, citas, proverbios… que ha ido aprendiendo e incorporando poco a poco a su saber a lo largo de los años, y con ellos pretende iluminarnos al menos el principio del camino, darnos unas pocas pautas útiles, unos simples esbozos, nada más, con los que prender la mecha, pero luego el fuego y lo demás ya será cosa nuestra.

Y para acabar esta reseña nada mejor que hacerlo con palabras del propio autor y de su libro Como el río que fluye y que sea así él quien ponga la guinda y el punto y final, en realidad, nadie mejor que él para mostrarnos la esencia de este libro y la esencia de la vida.


La vida es como una gran carrera ciclista, cuya meta es la de cumplir la Leyenda Personal, aquello que, según los antiguos alquimistas, es nuestra verdadera misión en la Tierra (Pág. 269 de su relato: Solitario en el camino).

1 comentario:

  1. leí el libro y la verdad es increible como la misticidad forma parte d euno mismo,, amo el libro y la verdad es que la vida es un rio y tu decides como nadar en ella... :3

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