jueves, 13 de junio de 2013

El manuscrito encontrado en Accra, de Paulo Coelho


“No hay arma más poderosa que las palabras”. Así empieza este último y gran libro de Paulo Coelho. Como ya es de suponer, un libro que sigue la línea de este magnífico escritor, escritor que ya ha llegado a más de 170 países, escritor designado Mensajero de la Paz en 2007 por la ONU, escritor con mayúsculas, el Escritor.


Aquí nos presenta una historia ambientada en 1099 con la ciudad de Jerusalén preparada para ser acechada por los cruzados y su población sabiendo que la muerte está llamando a su puerta, conocedora de su inminentedestino. En este momento aparece un personaje que abrirá la mente de todo el pueblo, un personaje que aireará esas dudas que todo ciudadano ha albergado en su cabeza durante toda su vida, dudas que aún persisten en nuestras mentes,dudas que nunca (¿?) nos abandonarán. Cómo si de un trovador iluminado setratara, el Copto, decidido a apaciguar el rebelde interior de cada uno de los habitantes de la ciudad se irgue como cabeza espiritual y se presenta como artífice para la resolución de todas las dudas existenciales habidas y porhaber dentro de las removidas consciencias de los allí presentes.


Un libro en el cual se presentarán dudas acerca de la derrota y el miedo a ella, tema al cual el Copto dará la vuelta para siempre extraer la parte positiva, la parte a respirar de un tema que a priori  siempre rechaza cualquier tipo de anhelo o ambición. Le preguntarán acerca del amor, los prejuicios hacia él; y el Copto responderá, pulirá tanto la palabra hasta mostrar su cara de belleza celestial,la puridad del amor. Le preguntarán acerca de la soledad, acerca del destino,el sexo, la ansiedad, la sabiduría, el futuro, y cuantiosos temas más. Y el Copto siempre responderá.


Responderá hasta el punto de convencer a esas cabezas que presiden unos cuerpos repletos de miedo a la derrota y al rechazo, esas cabezas que saben que su fin esta cerca. Responderá hasta el punto de convencerá estas cabezas que presiden nuestros cuerpos siempre rebosantes de miedo al mismo fracaso y rechazo. Responderá a unas preguntas que tanto podríamos hacerle nosotros en estos momentos, preguntas que nunca perderán su valor, su importancia, su vigencia. Les responderá a ellos, nos responderá a nosotros y a todos los que vengan en un futuro. Hasta que llegue aquel día en que ellos,nosotros, o cualquiera que vendrá, se pregunte algo que todos hemos tenido alguna vez en la cabeza, quizás alguna más de las que deseáramos: “Pero, ¿cuáles el sentido?” y, de repente, nos demos cuenta de que…

“Finalmente, están aquellos que comprenden que la pregunta es una trampa: no tiene respuesta. En vez de perder tiempo en la trampa, deciden actuar. Vuelven a la infancia, buscan en ella lo que más les entusiasmaba y dedican su vida a hacerlo realidad”.


Víctor G (@chitor5)

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