viernes, 25 de febrero de 2011

El Decameron, de Giovanni Bocaccio

El Decamerón

Autor: Giovanni Bocaccio

Reseña de Fernando Pineda
 El Decamerón, escrito entre 1249 y 1353, es una recopilación de cuentos, quizá la colección por excelencia de la literatura mundial, y punto de referencia del que han surgido desde entonces un sin fin de otras muchas creaciones narrativas. La obra es una gran miscelánea de cien cuentos que los diez personajes relatan cada noche de su reclusión en una villa donde se protegen de la peste que devasta Florencia. 

Cada uno de estos personajes -siete mujeres y tres hombres- deleita al lector con un singular retrato psicológico, con personalidad absolutamente definida, que recurre para ilustrar los distintas temáticas que se encuentran en cada cuento. En ellos cobran inusual protagonismo el ingenio, la reflexión, el amor, el erotismo -de modo prodigioso ha sido considerado este libro como una obra solamente erótica- la virtud y la fortuna, todos ellos plasmados con una magistral técnica de narrador. El Decamerón, del italiano Giovanni Boccaccio, muestra un punto de partida curioso y un imaginario vastísimo que serviría de modelo para muchas de las obras que verían la luz durante el Renacimiento. La historia empieza en los tiempos cuando la peste bubónica o peste negra empezó a asolar Florencia a mediados del siglo XIV. Los diez protagonistas, siete mujeres y tres hombres, se refugian en una villa de las afueras por diez días. Estas historias no son íntegramente imaginación de Bocaccio, sino que acopian parte de la cultura oral italiana, con referencias a fuentes francesas y latinas.

Lo licencioso recobra una gran trascendencia ya que los protagonistas son seres tangibles e incompletos, con sus fallas y sus penurias. La noción profana de la humanidad estaría perfeccionándose en este libro como una de las características distintivas de la literatura renacentista. La Iglesia Católica llegaría a reflexionar la lectura de este libro como un pecado,se presume que por la importancia que se le imputa a la convivencia de hombres y mujeres en un contexto paradisíaco donde Eros, dios del amor, se desplegaría plenamente pintando sus relaciones con la sensualidad y el placer, tanto físico como intelectual. Para relacionar estas cien historias, Boccaccio estableció un marco de referencia narrativo Cada miembro del grupo narra a los demás concurrentes una historia por cada una de las diez noches que ellos pasan en la villa, lo que da nombre en griego al libro: De esta manera se relatan las cien historias en total. .La importancia del Decamerón descansa en gran parte en su muy defendida y elegante prosa, que implantó un modelo a remedar para los futuros escritores del Renacimiento, pero también en haber compuesto el molde genérico de la futura novela cortesana, (la leyenda de Los amantes de Teruel,por ejemplo, está sugestionada en el cuento VIII de la cuarta jornada. Los sucesos descritos en el Decamerón son apropiados de una interpretación alegórica influenciada por la numerología medieval. Se cree sin temor a caer en el error que las siete jóvenes mujeres representan las cuatro Virtudes cardinales y las tres Virtudes teológicas (Prudencia, Justicia, Templanza, y Fortaleza; Fe, Esperanza, y Caridad), y se presume que los tres hombres simbolizan la división tripartita griega tradicional del alma (Razón, Apetito Irascible, y Apetito Concupiscible). El Decamerón refiere pormenorizadamente los efectos físicos, psicológicos y sociales que la peste bubónica desplegó en esa parte de Europa. 

A no dudarlo, se puede imaginar la obra de Boccaccio como un adelanto colosal dentro la literatura de su época, pues las particularidades del Decamerón anticiparon la concepción profana del hombre a que llegó el Renacimiento. La deserción de rasgos fantásticos o míticos, así como la chanza hecha a los ideales medievales, son, entre otros, los semblantes que definen al Decamerón como un texto extremadamente antropocéntrico y humanista. Los personajes de Boccaccio son seres comunes, imperfectos y despojados de cualquier valía noble, elegante o cortés; por el contrario, acentúan los ladrones, mentirosos y adúlteros, y se exalta su astucia, que les consiente salir airosos de las situaciones explicadas, a diferencia de la vieja concepción medieval, donde el protagonista o héroe de la historia gozaba de facultades inherentes a su ser, como la belleza o la fuerza, y mancomunadas siempre a la nobleza y la divinidad. Los dos sexos, tanto el varón como la mujer, son criaturas reservadas al amor, que se entiende de una manera definidamente sensual y que necesariamente debe ser experimentado corporalmente. El Decamerón se escribió cuando la Edad Media concluía. De tal modo, mientras la peste asolaba provocando catástrofes alrededor, en este jardín florece todo un mundo de historias vitales y de recargada sensualidad.

En la obra deBocaccio, observamos desfilar, por ejemplo, a un marido algo enfermizo que con dificultades puede pasar la noche de bodas; su mujer se ha de considerar premiada cuando un pirata de exaltada virilidad la rapta. Massetto es un hombre joven y vigoroso que cuida el jardín de un convento; allí, con gran alegría de las monjas y de las abadesas, no fecunda solamente la tierra. Todas las historias eróticas de Bocaccio se corresponden con la imagen medieval de la mujer, proclive a caer en las tentaciones de la carne. La iglesia católica, a través de la Inquisición, terminó prohibiendo este libro, a pesar de esta inclusión en la nómina de lecturas no autorizadas, la de Bocaccio se convirtió en una de las lecturas preferidas por los clérigos.


2 comentarios:

  1. a ver soy yanis y me parece una obra magnifica

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jo te amo yanis dame tu whatsapp

      Eliminar